Jesús Martínez Bueno: Antes representaba el budismo zen en el parlamento de las religiones, entre grandes maestros con ánimo de fraternidad, pero cada cual defendía sus intereses. Tuve la osadía de proponerles el ejercicio de reconocer que todos estamos equivocados en lo que creemos como verdadero ya que nadie tiene la capacidad de conocer la verdad. Se armó un buen barullo.
¿Es usted de los que piensan que ningún tiempo pasado fue mejor?
Creo que la evolución es permanente, una ley que desconocemos, y que debemos regirnos por otra manera de pensar, y que ese cambio está a la vuelta de la esquina.
¿Dónde ha encontrado la alegría?
En vivir, llevo mucho tiempo agradeciendo al sol su calor.
¿Qué aconsejaría a la gente joven?
Que piensen, que razonen, que tengan siempre en cuenta que todo lo que hacemos produce un efecto.
¿Qué es para usted un maestro?
El que te enseña a ponerte los zapatos para que puedas caminar. Todos somos caminantes y el camino está debajo de tus pies.
Breve extracto de una entrevista con Jesús Martínez Bueno en La Vanguardia
El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario