Author Archives: mauspace

EL RUISEÑOR

Un día, un príncipe chino oyó cantar a un ruiseñor. Maravillado por la belleza de su canto, decretó que era un pájaro real que debía estar en palacio. Ordenó su captura.
Cuando le trajeron el pájaro, lo encerró en una magnífica jaula de oro. Le hizo servir los manjares más exquisitos y convocó a los mejores músicos del imperio para que le hicieran compañía. Sin embargo, por mas que fue rodeado de mil atenciones, el ruiseñor dejó de cantar, se desmejoró y murió en una semana.

Lo que era bueno para el príncipe no lo era necesariamente para el pájaro. Hay que aprender a hablar el lenguaje de cada uno. El príncipe no veía más que lo que era bueno para él y lo aplicaba a todo el mundo.
Del mismo modo, existen personas que creen dar lo mejor a sus hijos o a sus amigos, pero, como no se han puesto en su lugar, “el pájaro” muere

El mendigo y el avaro

Un día, un mendigo llamó a una puerta para pedir caridad.
Un hombre salió a abrirle:
-¿No tendrá un poco de pan que darme?-dijo el mendigo.
-¡Por supuesto que no!-respondió el propietario de la casa-.Yo no soy panadero, ¡sigue tu camino!
-¿No tendría al menos un poco de carne?
-¡Aun menos! ¡Yo no soy carnicero! ¡Vete!.
– ¿Y un poco de harina, entonces?
-¡He dicho que no! ¡Esta casa no es un molino! ¡No insistas!
-¿Y un poco de dinero? ¿Podría darme usted un poco de dinero?
-¡Basta ya! ¡Yo no soy ningún banquero! ¡Largo de aquí!
-Puesto que no puede darme nada –insistió el mendigo-
, ¿Podría al menos permitirme descansar a la sombra, en su casa?
-¡Siéntate allí! –dijo el avaro exasperado, señalando una silla en el interior.
El mendigo entró en la casa y comenzó al punto a hacer sus necesidades.
-Pero, ¿qué haces? –le gritó el propietario estupefacto.
-¡En un lugar tan inútil como éste, no veo cosa mejor que hacer que cagar!