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El mendigo y el avaro

Un día, un mendigo llamó a una puerta para pedir caridad.
Un hombre salió a abrirle:
-¿No tendrá un poco de pan que darme?-dijo el mendigo.
-¡Por supuesto que no!-respondió el propietario de la casa-.Yo no soy panadero, ¡sigue tu camino!
-¿No tendría al menos un poco de carne?
-¡Aun menos! ¡Yo no soy carnicero! ¡Vete!.
– ¿Y un poco de harina, entonces?
-¡He dicho que no! ¡Esta casa no es un molino! ¡No insistas!
-¿Y un poco de dinero? ¿Podría darme usted un poco de dinero?
-¡Basta ya! ¡Yo no soy ningún banquero! ¡Largo de aquí!
-Puesto que no puede darme nada –insistió el mendigo-
, ¿Podría al menos permitirme descansar a la sombra, en su casa?
-¡Siéntate allí! –dijo el avaro exasperado, señalando una silla en el interior.
El mendigo entró en la casa y comenzó al punto a hacer sus necesidades.
-Pero, ¿qué haces? –le gritó el propietario estupefacto.
-¡En un lugar tan inútil como éste, no veo cosa mejor que hacer que cagar!

EL PLACER DE PENSAR – 56

Alejandro Jodorowsky: La fábula de hoy hablará de la humildad y de la autenticidad, para llegar a ser lo que somos y no lo que los otros quieren que seamos:

En un poro de la piel, como si fuera un pozo profundo, vivía prisionera una colonia de microbios. Todos miraban el azul del cielo que de vez en cuando brillaba en la boca de la cárcel y soñaban con salir un día para revolcarse en los verdes prados y vivir junto al penetrante aroma de las flores. Parados en dos filamentos, expresaban sus grandes ilusiones: “¡Yo me inflaré y pronto, convertido en globo, podré flotar hasta arriba!” “¡Ilusos, hagan como yo: críen músculos y sean fuertes!” “¡Con estos seudópodos me tallaré escalones a latigazos!” Y así se pasaban los días, pero mientras ellos trataban de aumentar en cualquier forma posible, hubo un microbio que comenzó a plegarse como acordeón, haciéndose cada vez más pequeño. El jefe de los esperanzados lo miró desde lo alto de su orgullo: “¡Este estúpido se está encogiendo!” La colonia lo despreció y, como continuara prensándose, sus integrantes fruncieron el núcleo: “¡Se burla de nosotros! ¡Pretende expresar su desprecio por nuestro ideal! ¡Cómo es posible que este maleducado trate de ser menos, cuando nosotros tratamos de ser más!” No consiguieron persuadirlo. Siguió apretando sus partes como si quisiera desaparecer de la vista de sus prójimos. Vinieron las burlas, los remedos sarcásticos, las frases despectivas, los empellones. Se hizo tan minúsculo que fue olvidado. Una mañana; cuando todos estiraban sus membranas para acercarse aunque fuera un trecho imperceptible al azul luminoso de la superficie, nuestro microbio dejó de presionar sobre sí mismo, se soltó como un resorte y sus fuerzas comprimidas estallaron con tal ímpetu que saltó hacia el exterior cual un disparo de rifle. ¡Fue a dar al mundo que ansiaba! Los demás quedaron en el fondo del agujero envidiándolo sin saber qué hacer con el cuerpo que tan orgullosamente habían agrandado.

Se gana por sustracción, nos replegamos para avanzar, quien disminuye su vanidad se engrandece, los logros supremos llegan por humildad, una buena estrategia multiplica las fuerzas. Haz lo que sientes y no lo que los otros te imponen. Si no puedes caminar…¡brinca!